El pigmento marrón, con sus ricos matices terrosos y su aura cálida, ha acompañado a la humanidad desde sus primeras expresiones artísticas. Desde las pinturas rupestres de hace más de 30.000 años hasta los interiores contemporáneos más sofisticados, el marrón ha sido un color de conexión con la tierra, la estabilidad y la introspección. En el mundo del diseño de interiores, este pigmento ha experimentado una transformación constante, adaptándose a las estéticas cambiantes sin perder su esencia orgánica. Hoy exploramos cómo el marrón ancestral encuentra nueva vida en tres colecciones de papel pintado que reinterpretan su legado: Babylone, Carnaby Street y Matera